Casa TDA
Localización: Puerto Escondido, Oaxaca, México.
Proyecto: Eduardo Cadaval & Clara Solà-Morales.
Colaborador: Eugenio Eraña Lagos.
Estructura: Ricardo Camacho de la Fuente.
Obra: Marcial Burgos & Hugo López Solano.
Instalaciones: José Antonio Lino.
Área Construida: 360 m2.
CASA TDA
Pocas obras nos hablan de la experimentación arquitectónica de manera directa y con un dialogo fresco, se trata de la casa TDA diseñada por Cadaval & Solà-Morales, en Puerto Escondido Oaxaca y que representa serios momentos de reflexión y una búsqueda por la identificación explicita, única y casi utópica de formas y texturas sin referencias estéticas contextuales.
Cadaval & Solà-Morales reflejan un arduo trabajo de diseño planeado y pensado para la zona, el cliente y sobretodo el momento. Es una obra que además de mostrar lo tectónico implícito en materiales aparentes y la sencillez de los acabados nos lleva pensar sobre la importancia del diseño de todas las partes con el detalle, sobretodo aquel pensado desde el principio, en donde el clima es el autor principal del programa arquitectónico. Para este concepto los autores invitan a descansar en espacios con vistas al mar y en dirección del viento y brisa dominante enmarcando atardeceres espectaculares.
Esta idea lleva a la reflexión sobre la imagen, a manera de “framing” ideales explorados desde el siglo XVIII por el arquitecto alemán Karl Friedrich Schinkel ydonde el principal objetivo era la enmarcación del contexto en el interior del edificio, y que en la casa TDA se logra con ventanas de piso a techo que miran por encima de las construcciones vecinas hacia el mar.
El proyecto es una concepción absoluta de interiorización sobre el paradigma de la contemporaneidad implícita en un contexto carente de la misma y con la certeza de poder encajar en el ámbito internacional de la buena arquitectura. Los arquitectos definen su proyecto como: “la forma de vivir este espacio intersticial, la que define la voluntad arquitectónica final del proyecto: la vida en el exterior, abierta, en comunidad; una fotografía viviente de la utopía vital mexicana, es decir, un mundo de convivencia, de desorden, de color y naturaleza; un reflejo del vaivén de las hamacas, del placer del “dolce far niente”
Con este proyecto, el arquitecto mexicano Eduardo Cadaval y la arquitecta catalana Clara Solà-Morales son ya reconocidos internacionalmente con premios como el Bawelt Prize que se les otorga en la categoría como mejor opera prima en la arquitectura 2009 y que los posicionan como figuras jóvenes en el mundo del diseño y la arquitectura de vanguardia.