en crisis: de vuelta a lo básico
Una de las repuestas mas peligrosas sobre las crisis económicas es no hacer nada. Sin embargo reflexionar sobre lo que ha estado mal, lleva a encontrar soluciones inmediatas y a sacar ventaja sobre las situaciones resultantes. Por ejemplo en los últimos años, los países mas poderosos del planeta ya mostraban una desaceleración continua de sus economías, y al mismo tiempo existía un optimismo extremo sobre los países emergentes; sin embargo, en ambos casos los sistemas financieros han sido fallidos, excepto por países en donde el gobierno ha sido controlador de las riquezas internas de sus economías, como en India, es quizás en estos sistemas donde la respuesta se hace evidente sobre lo que ocasiono la falla y como se podrá resolver, desarrolladores vs. control gubernamental.
A pesar de la constante información obtenida a través de tantos medios sobre la crisis económica mundial, el error de los financiamientos y los créditos irregulares, no nos queda mas que preguntarnos que más falló. Entendemos el consumismo exagerado, la explotación desmesurada de los recursos naturales y el tema recurrente del calentamiento global. Los factores son por demás identificados, y aunque no del todo conciernen a la arquitectura, si corresponden a la educación y la moderación sobre el uso de los recursos y su aplicación en la industria de la construcción.
Por tanto, si la industria de la construcción en general ha sido en parte causante de esta crisis financiera global, en la misma se deberán encontrar respuestas inmediatas para evitar cometer los mismos errores. Ahora mas que nunca es directamente inminente la diferencia entre la industria de la construcción y la arquitectura, ya que la primera ha sido un discurso continuo de los desarrolladores hacia el mercado y una manera directa de generación de capital e intrínsecamente ligado al fracaso financiero y que de alguna manera ha dejado de lado a la segunda, la arquitectura.
Los motivos que sugirieron la producción de la vivienda en masa, tales como la escasez de vivienda, la disminución del costo de construcción y la relación costo beneficio y ganancia; fueron al mismo tiempo los promotores de la perdida de la arquitectura. Igualmente olvidaron el diseño como algo cotidiano, ya que la construcción en masa perdió factores fundamentales, como la orientación, el uso correcto de los materiales y la energía, la regionalización de la vivienda; al mismo tiempo que obligaron la extensión de las ciudades y el uso excesivo del automóvil.
Corresponde entonces hablar sobre la arquitectura, pero jamás como la salvadora o la resolución del problema, pero si como educadora no solo del usuario sino del arquitecto y el desarrollador, arquitectura del sentido común, donde una vez mas el papel directo sean los principios básicos del diseño: la orientación, la economía de los materiales y el uso correcto de la energía a través de sistemas tecnológicos y pasivos altamente funcionales, evitando el mal uso de los recursos, los excesos en las extensiones territoriales, el uso del suelo, y promoviendo una cultura mesurada.
Durante las crisis financieras existen momentos de reflexión sobre el fracaso, se buscan beneficios a corto plazo, se permite el análisis sobre como mejorar los sistemas financieros y de consumo. La arquitectura al igual que la industria de la construcción, no deben correr paralelas sino en una misma línea, ambas determinan fracasos o triunfos, y en este especifico momento deben contemplar soluciones inmediatas: de vuelta a lo básico quizás, pero siempre con miras estratégicas y eficientes sobre la tecnología actual.